El sarampión, una enfermedad que se creía erradicada en México, ha resurgido con fuerza, generando una alerta sanitaria en el continente americano. Con más de 8,000 casos confirmados hasta principios de febrero de 2026, el país se encuentra en el epicentro de un brote que ha sorprendido a muchos, especialmente a los expertos en salud pública. Este artículo explora las causas detrás de este resurgimiento y las implicaciones que tiene para la salud pública en México.
### La Cronología del Brote de Sarampión en México
El brote de sarampión en México comenzó a gestarse en 2025, cuando se reportaron los primeros casos en comunidades menonitas en Texas, Estados Unidos. Estas comunidades, con tasas de vacunación por debajo de lo recomendado, fueron el punto de partida de una ola de contagios que rápidamente cruzó la frontera. Sin embargo, el primer caso en México no se registró en la zona fronteriza, sino en el centro del país, específicamente en Oaxaca, donde una menor estadounidense importó el virus tras un viaje a Asia.
A medida que avanzaba el año, la situación se tornó crítica. En abril de 2025, el secretario de Salud de Chihuahua confirmó la primera muerte relacionada con el sarampión: un hombre de 31 años que no estaba vacunado y padecía diabetes. Este evento marcó el inicio de una serie de tragedias, incluyendo la muerte de dos niños menonitas en mayo, que también carecían de la vacuna. La propagación del virus no se detuvo ahí; en Sonora, se reportó la muerte de una niña de un año, lo que subrayó la vulnerabilidad de las comunidades con bajos índices de vacunación.
Hasta febrero de 2026, se habían acumulado más de 8,000 casos de sarampión, con Chihuahua siendo el estado más afectado. Más de 6,000 de estos casos se concentraron en esta entidad, donde la comunidad rarámuri ha sido una de las más impactadas. Jalisco, por su parte, se convirtió en el nuevo epicentro de transmisión, con 460 diagnósticos activos. La situación ha llevado a las autoridades a considerar la pérdida de la certificación de control del sarampión por parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lo que podría tener repercusiones significativas para la salud pública en el país.
### Factores que Contribuyen al Resurgimiento del Sarampión
El resurgimiento del sarampión en México no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples factores interrelacionados. Uno de los más significativos es la disminución de la cobertura de vacunación, exacerbada por la pandemia de COVID-19. Estudios recientes han demostrado que la cobertura de vacunación ha caído drásticamente, especialmente entre los grupos de edad más vulnerables, como los niños de 1 a 4 años y de 5 a 9 años. Esta disminución ha creado lo que se conoce como «huecos inmunológicos», que permiten que enfermedades prevenibles como el sarampión resurjan con fuerza.
Además, la reticencia a la vacunación en ciertas comunidades ha sido un factor crítico en la propagación del virus. Grupos como los menonitas, que han rechazado la vacunación por motivos de creencias religiosas, han contribuido a la baja cobertura en sus comunidades. Esta resistencia a la vacunación no es exclusiva de México, sino que también se ha visto influenciada por movimientos antivacunas en Estados Unidos, que han tenido un impacto negativo en la percepción pública sobre la vacunación.
Otro aspecto a considerar es la deficiencia en la aplicación y distribución de las vacunas. Investigaciones han mostrado que los anticuerpos contra el sarampión en la población mexicana han disminuido un 17% entre 2012 y 2022. Esto sugiere que muchas personas que creían estar protegidas por la vacuna no lo están, lo que aumenta el riesgo de brotes. La falta de vigilancia en la distribución y aplicación de las vacunas también ha sido señalada como un problema crítico que debe abordarse para evitar futuras crisis sanitarias.
### Estrategias de Respuesta y Prevención
Ante el brote activo de sarampión, el gobierno mexicano ha implementado un plan de respuesta rápida que incluye la compra de 27.3 millones de dosis de vacunas. Estas dosis se están aplicando de manera estratégica para establecer cercos inmunológicos en las comunidades más afectadas. Sin embargo, la efectividad de estas medidas es objeto de debate entre los expertos.
El doctor Malaquías López Cervantes, ex Director General de Planeación y Desarrollo en Salud, sugiere que los casos de sarampión podrían comenzar a disminuir pronto, ya que el virus podría haber alcanzado a la mayor parte de la población susceptible. Sin embargo, otros expertos, como el doctor Luis Durán, advierten que la situación podría ser mucho más grave de lo que parece. Según Durán, por cada caso confirmado de sarampión, hay entre 12 y 18 casos no reportados, lo que podría llevar a un aumento exponencial de nuevos contagios.
Además de las campañas de vacunación, se están considerando otras estrategias, como la implementación de servicios de medición de susceptibilidad para determinar cuántas personas carecen de anticuerpos y necesitan un refuerzo. Esto es especialmente relevante para la población de 25 a 29 años, que ha sido gravemente afectada por el brote.
El Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA) ha emitido una guía actualizada sobre quiénes deben vacunarse, enfatizando la importancia de vacunar a los menores de 11 meses, así como a la población rezagada de 1 a 9 años. También se recomienda que el personal de salud y educativo reciba un refuerzo obligatorio para garantizar su protección y la de los niños a su cargo.
### Reflexiones sobre el Futuro de la Salud Pública en México
El resurgimiento del sarampión en México es un recordatorio alarmante de la fragilidad de los logros en salud pública. La combinación de la disminución de la cobertura de vacunación, la reticencia a la vacunación y la deficiencia en la aplicación de las vacunas ha creado un caldo de cultivo para la reaparición de enfermedades que se creían controladas. A medida que el país enfrenta este desafío, es crucial que se implementen medidas efectivas y sostenibles para restaurar la confianza en la vacunación y garantizar que todos los grupos de población estén protegidos.
La crisis del sarampión también plantea preguntas sobre cómo se manejarán futuras epidemias de enfermedades prevenibles por vacunación. La experiencia adquirida en esta situación puede ser invaluable para desarrollar estrategias más efectivas que no solo aborden el sarampión, sino también otras enfermedades que amenazan la salud pública en México y en el mundo.
