La zafra 2026-2027 enfrenta una amenaza sin precedentes en Veracruz. El gusano barrenador y el hongo fusarium actúan en sinergia, reduciendo drásticamente el rendimiento de caña. Esto pone en riesgo la autosuficiencia nacional y los compromisos de exportación con Estados Unidos. La situación ya obligó a extender moliendas y cerrar ingenios. La intervención urgente es clave para evitar pérdidas irreversibles.
¿Qué está causando el colapso del rendimiento cañero en Veracruz?
El gusano barrenador perfora el tallo de la caña. Esa lesión física abre una vía de entrada al hongo fusarium. El patógeno coloniza el tejido vascular y bloquea el transporte de agua y nutrientes. Como resultado, la planta se seca prematuramente y su contenido de sacarosa cae hasta un 40 %.
Esta interacción biológica no es nueva, pero su intensidad en la actual temporada es excepcional. Los campos de Úrsulo Galván, Tlacotalpan y Alvarado reportan tasas de incidencia superiores al 65 %. En zonas críticas, más del 30 % de los tallos están inviables para molienda.
El impacto en la cadena industrial es inmediato
Los ingenios reciben caña con bajo grado Brix y alta proporción de bagazo. Como señaló Ángel Hernández Cázarez, vicepresidente de Canacintra Región Golfo: “Estamos metiendo más bagazo que jugo a los ingenios”. Camiones que transportan caña llegan con tallos leñosos y sin jugo. Esto eleva los costos operativos y reduce la eficiencia de extracción.
¿Cómo afecta esta crisis al mercado nacional y a las exportaciones?
Estados Unidos proyecta importar 1,052,000 toneladas de azúcar mexicana en el ciclo 2026-2027. Es la mayor cifra desde 2021. Este volumen representa una recuperación estratégica tras las restricciones aplicadas en años anteriores.
Sin embargo, Veracruz aporta el 42 % de la producción nacional. Si la caída de rendimiento supera el 25 %, el país no podrá cumplir con ese compromiso. El déficit se traduciría en multas comerciales y pérdida de cuota preferencial bajo el T-MEC.
El riesgo económico supera lo agrícola
Cada hectárea perdida implica la desaparición de 3 empleos directos y 7 indirectos. Se estima que la crisis ya ha generado una pérdida potencial de 1,200 millones de pesos en ingresos agrícolas y 840 millones en valor agregado industrial.
¿Qué acciones legales y técnicas están disponibles para contener la plaga?
La Ley Federal de Sanidad Vegetal autoriza a las autoridades a declarar zonas de emergencia fitosanitaria. Esto permite la aplicación acelerada de bioinsecticidas autorizados y la restricción de traslado de material vegetal entre regiones.
Además, el Programa Nacional de Sanidad Vegetal contempla subsidios del 70 % para la adquisición de trampas feromonales y inoculantes antagonistas contra fusarium. Sin embargo, su implementación en Veracruz ha sido lenta y fragmentada.
Experiencias exitosas en otros cultivos ofrecen un modelo
En las zonas cafetaleras de Coatepec y Xalapa, el uso combinado de Trichoderma harzianum y monitoreo satelital redujo la incidencia de roya por más del 60 %. Este esquema podría adaptarse a la caña con ajustes técnicos mínimos.
¿Qué implica la paralización de ingenios como La Gloria?
La suspensión de operaciones en La Gloria no es aislada. Cuatro ingenios veracruzanos permanecen inactivos desde 2023. Su reactivación depende de tres factores: control fitosanitario comprobado, acceso a financiamiento del Fondo para el Desarrollo Agropecuario y una administración con transparencia contable.
Sin el primero, los demás son irrelevantes. La inversión privada no entra en zonas de alto riesgo biológico no mitigado.
Datos Clave
- El gusano barrenador y el hongo fusarium actúan en sinergia, no de forma aislada.
- Veracruz produce el 42 % de la caña nacional, pero ya reporta pérdidas superiores al 30 % en rendimiento por hectárea.
- La zafra 2026-2027 podría extenderse hasta mayo, incrementando costos operativos en un 18 %.
- Estados Unidos exigirá certificación fitosanitaria reforzada, no solo documental, para importaciones a partir de octubre 2026.
- El Fondo para el Desarrollo Agropecuario asignó solo el 12 % de su presupuesto 2025 a control de plagas cañeras.
El marco legal existe. La tecnología está disponible. Lo que falta es coordinación entre SADER, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Veracruz y los productores organizados. Sin esa alianza, la pérdida de hectáreas será irreversible y el impacto en la balanza comercial, inminente.
