La extorsión se ha convertido en un fenómeno alarmante en México, afectando gravemente a los empresarios y a la economía en general. En un reciente encuentro de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), su presidente, Juan José Sierra Álvarez, destacó que este delito ha dejado a miles de empresarios en una situación crítica. La falta de intervención del Estado ha permitido que la extorsión se convierta en una herramienta de control económico y político, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y la estabilidad del país.
La extorsión, que se ha incrementado en un 5.2% en lo que va del 2025, ha dejado un saldo de aproximadamente 8,585 víctimas. Este aumento no solo refleja la gravedad del problema, sino que también pone de manifiesto la falta de confianza en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad. Muchos casos de extorsión no se denuncian debido al miedo a represalias y a la sospecha de colusión entre las autoridades y los delincuentes. Esta situación crea un ambiente de impunidad que favorece la proliferación de este delito.
### La Extorsión como Estructura de Control
La extorsión ha evolucionado de ser un delito marginal a convertirse en una estructura de control que afecta a diversos sectores económicos. Según el experto en seguridad David Saucedo, este delito no solo impacta a los negocios, sino que también distorsiona los mercados y provoca una migración forzada de las comunidades afectadas. La extorsión se ha convertido en un mecanismo que define quién puede operar un negocio, quién puede invertir y quién debe cerrar sus puertas. Esto crea un ciclo vicioso que perpetúa la pobreza y la falta de oportunidades en las comunidades más vulnerables.
La situación es especialmente crítica en las zonas fronterizas, donde la extorsión se ha vuelto endémica. La falta de presencia del Estado en estas áreas ha permitido que grupos del crimen organizado establezcan un control casi total sobre la economía local. Esto no solo afecta a los empresarios, sino que también tiene repercusiones en la calidad de vida de los ciudadanos, quienes se ven obligados a vivir bajo el yugo de la delincuencia organizada.
La extorsión no solo destruye empleos, sino que también vacía comunidades enteras. Las empresas que no pueden soportar la presión de los extorsionadores se ven obligadas a cerrar, lo que a su vez provoca un aumento en el desempleo y una disminución en la actividad económica. Este fenómeno ha llevado a muchos a buscar oportunidades en otros países, contribuyendo a una migración silenciosa que afecta la demografía y la economía del país.
### Llamado a la Acción: Estrategias para Combatir la Extorsión
Ante esta alarmante situación, Juan José Sierra Álvarez hizo un llamado a los diferentes niveles de gobierno para que implementen medidas urgentes y efectivas contra la extorsión. Propuso que el gobierno federal lidere una estrategia nacional que no solo aborde el problema de la extorsión, sino que también fortalezca las instituciones encargadas de garantizar la seguridad y la justicia. La falta de una respuesta coordinada ha permitido que la extorsión se convierta en un problema sistémico que requiere atención inmediata.
Sierra Álvarez también instó a los congresos y autoridades locales a armonizar la legislación relacionada con la extorsión y a asignar recursos suficientes para combatir este delito. La creación de una Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Extorsión es fundamental para establecer un marco legal que permita a las autoridades actuar de manera efectiva. Sin una legislación clara y contundente, las víctimas de extorsión seguirán enfrentando un sistema que no les brinda protección ni justicia.
Además, es crucial que los gobiernos estatales y municipales fortalezcan sus cuerpos policiales y mejoren la capacitación de sus agentes. La corrupción y la falta de confianza en las fuerzas del orden son obstáculos significativos que deben ser superados para recuperar la seguridad en las comunidades. La colaboración entre el sector privado y el gobierno también es esencial para desarrollar estrategias que aborden las causas subyacentes de la extorsión y promuevan un entorno económico más seguro y estable.
La extorsión es un problema que no solo afecta a los empresarios, sino que tiene repercusiones en toda la sociedad. La seguridad es un pilar fundamental para el desarrollo económico y social de México. Sin un entorno seguro, no hay libertad económica ni convivencia pacífica posible. La lucha contra la extorsión debe ser una prioridad para todos los actores involucrados, desde el gobierno hasta la sociedad civil, para garantizar un futuro más seguro y próspero para todos los mexicanos.