La gripe es una de las enfermedades respiratorias más comunes y, a menudo, se presenta en forma de epidemias estacionales. En México, la temporada de gripe se extiende de octubre a mayo, con picos significativos entre diciembre y febrero. En 2025, más de 15 millones de personas padecieron infecciones respiratorias, y se estima que al menos 355 mil casos se mantenían activos hasta la semana 50 del año, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud. Esto plantea una pregunta importante: ¿Cuánto tiempo permanece la inmunidad en el cuerpo después de haber padecido gripe o un resfriado?
### La Memoria del Sistema Inmunológico
El sistema inmunológico humano tiene una capacidad notable para recordar las infecciones pasadas. Después de que el cuerpo elimina un virus, conserva la memoria de los antígenos virales a través de células especializadas llamadas linfocitos B y T. Estas células pueden permanecer en el organismo durante años, proporcionando una defensa rápida si el mismo virus o uno similar intenta infectar nuevamente. Varios estudios indican que la infección natural por los virus de la influenza puede generar anticuerpos que ofrecen protección durante varios meses. En algunos casos, esta protección puede durar incluso décadas.
Sin embargo, es importante destacar que enfermarse de gripe una vez no garantiza una protección total contra futuras infecciones. Esto se debe a la existencia de múltiples cepas del virus de la influenza que circulan simultáneamente. Además, las variantes del virus cambian constantemente, lo que aumenta la probabilidad de reinfecciones en un corto período. Por ejemplo, enfermarse de una cepa como H1N1 no asegura protección contra otra variante como H3N2, aunque los síntomas pueden ser más leves en algunos casos.
Los virus de la influenza se clasifican en cuatro grupos: A, B, C y D. Los grupos A y B son los responsables de las epidemias estacionales y se dividen en subtipos. Esto significa que la diversidad de cepas puede complicar la inmunidad adquirida tras una infección previa. Por lo tanto, es posible que una persona se reinfecte con una cepa diferente poco tiempo después de haberse recuperado de una gripe.
### Contagiosidad y Prevención
La gripe se transmite principalmente a través de las gotas de saliva que se expulsan al toser, estornudar o hablar. También es posible contagiarse al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la cara. Una persona infectada puede ser contagiosa desde un día antes de presentar síntomas y hasta cinco o siete días después de que estos comienzan, siendo más contagiosa durante los primeros tres o cuatro días.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que los niños pequeños y los adultos mayores con sistemas inmunológicos debilitados pueden ser contagiosos durante un período más prolongado. La duración de la actividad del virus depende de varios factores, incluyendo las condiciones ambientales y la estructura del virus.
Además de la gripe, otras enfermedades respiratorias como el COVID-19 y el resfriado común también afectan la memoria del sistema inmunológico. Un estudio realizado en 2021 analizó la respuesta inmune de personas recuperadas de COVID-19 y encontró que el 95% de los participantes mantenían memoria del virus SARS-CoV-2, incluso meses después de la infección. Sin embargo, los niveles de anticuerpos disminuyeron ligeramente entre seis y ocho meses después del contagio.
En el caso del rinovirus, que causa el resfriado común, el cuerpo parece tener una respuesta más robusta. Un estudio demostró que, tras un primer contagio, la producción de anticuerpos se incrementa significativamente en un plazo de una a dos semanas, alcanzando su punto máximo a las cinco semanas. Sin embargo, al igual que con la gripe, el resfriado común es causado por más de 200 virus diferentes, lo que complica la inmunidad a largo plazo.
### La Importancia de la Vacunación
Dada la complejidad del sistema inmunológico y la variabilidad de los virus, la vacunación se presenta como una de las estrategias más efectivas para fortalecer la protección contra la gripe. Las vacunas contra la influenza se actualizan anualmente para ofrecer protección contra las cepas más comunes que circulan en la población. Aunque la vacunación no garantiza una inmunidad total, sí ayuda a reducir la gravedad de la enfermedad en caso de infección.
Es fundamental entender que es posible contraer gripe incluso después de haberse vacunado. Esto puede ocurrir por varias razones, como la infección por una cepa diferente a la que se incluye en la vacuna, la falta de tiempo suficiente para que el cuerpo desarrolle una respuesta inmune adecuada, o una respuesta inmune insuficiente debido a factores como la edad o condiciones de salud preexistentes.
En el caso del COVID-19, las vacunas han sido actualizadas para ofrecer protección contra las variantes emergentes. Sin embargo, no existe una vacuna específica para el resfriado común, que generalmente causa síntomas leves y de corta duración.
La vacunación es, por tanto, una herramienta clave en la lucha contra las infecciones respiratorias, y es recomendable que las personas se informen sobre las campañas de vacunación en sus comunidades, especialmente durante la temporada de gripe. Mantenerse informado y vacunarse anualmente puede ser crucial para protegerse a sí mismo y a los demás de estas enfermedades contagiosas.
