La economía mexicana ha enfrentado desafíos significativos en los últimos años, especialmente en 2025, cuando la incertidumbre en torno al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) afectó la inversión y el crecimiento económico. Sin embargo, las proyecciones para 2026 sugieren un posible repunte en la inversión y la confianza empresarial, siempre que la revisión del tratado avance sin contratiempos. HSBC México ha compartido su análisis sobre cómo estos factores podrían influir en el Producto Interno Bruto (PIB) y en otros aspectos clave de la economía nacional.
**Impacto del T-MEC en la Inversión y el Crecimiento**
La incertidumbre relacionada con el T-MEC ha sido uno de los principales factores que han pesado sobre la inversión en México. Según el economista en jefe de HSBC, José Carlos Sánchez, si la revisión del tratado se desarrolla de manera favorable, se espera que en la segunda mitad de 2026 se observe un aumento en los flujos de inversión. Esto es crucial, ya que la inversión es un motor fundamental para el crecimiento económico.
El T-MEC ha consolidado a México como el principal socio comercial de Estados Unidos, lo que resalta la importancia de mantener relaciones comerciales estables y predecibles. En este contexto, HSBC estima que el PIB de México crecerá un 1.5% en 2026, una cifra que supera las expectativas del consenso del mercado. Este crecimiento se atribuye a la resiliencia del sector servicios, especialmente el turismo, que podría beneficiarse de eventos de gran escala como el Mundial de Fútbol de 2026.
Además, se espera una recuperación gradual en la manufactura y otras actividades industriales, que sufrieron contracciones en 2024 y principios de 2025. A pesar de los desafíos, el dinamismo de las exportaciones ha ayudado a compensar la debilidad de la inversión, y el consumo privado se mantiene estable, lo que sigue impulsando la demanda interna.
**Desafíos Arancelarios y su Efecto en la Inflación**
Uno de los aspectos más preocupantes para la economía mexicana son los aranceles impuestos por Estados Unidos. Actualmente, México enfrenta aranceles significativos en productos clave, como un 25% en autos y camiones ligeros, y hasta un 50% en acero, aluminio y cobre. Esto significa que más del 45% de las importaciones estadounidenses desde México están sujetas a gravámenes sectoriales. Sin embargo, el impacto efectivo de estos aranceles es menor, alrededor del 5%, gracias a que muchos productos cumplen con las reglas de origen del T-MEC.
A pesar de esto, HSBC prevé que la inflación cierre 2026 en un 4.4%, lo que representa una presión adicional sobre la economía. Esta inflación podría ser impulsada por los nuevos aranceles a productos importados de países sin tratado, que encarecerían bienes duraderos como automóviles y electrodomésticos. Aunque un peso fuerte podría ayudar a mitigar parte de estas presiones inflacionarias, el banco considera que la inflación seguirá siendo un reto en el futuro.
En cuanto a la política monetaria, HSBC señala que el Banco de México (Banxico) tiene poco margen para realizar recortes adicionales en la tasa de referencia, actualmente en un 7%, que se considera neutral. Sin embargo, podría evaluar ajustes a la baja si el peso se mantiene fuerte o si la actividad económica se debilita más de lo previsto.
**Perspectivas para el Peso Mexicano y las Finanzas Públicas**
HSBC también destaca una mejora relativa en las finanzas públicas de México, con un presupuesto que contempla un superávit primario y un déficit manejable. Además, el país cuenta con una de las razones de deuda pública respecto al PIB más bajas de la región, aunque persiste la necesidad de una reforma fiscal más profunda.
La perspectiva para el peso mexicano es favorable, con la posibilidad de que continúe superando a otras monedas emergentes, aunque con episodios de volatilidad durante la revisión del T-MEC. En un escenario de renovación exitosa del tratado, HSBC estima que el tipo de cambio podría cerrar 2026 alrededor de 17.25 pesos por dólar, respaldado por diferenciales de tasas atractivos y estabilidad macroeconómica. Sin embargo, existen riesgos latentes si surgen sorpresas en la negociación comercial.
En resumen, la economía mexicana se encuentra en una encrucijada. La revisión del T-MEC y la gestión de los aranceles son factores críticos que determinarán el rumbo de la inversión y el crecimiento en los próximos años. Con un enfoque en la estabilidad y la colaboración, México tiene la oportunidad de fortalecer su posición en el comercio internacional y fomentar un ambiente económico más robusto para el futuro.
