El consumo de alcohol se ha convertido en un tema crítico en la salud pública y la economía global, especialmente a medida que se profundiza la carga de enfermedades no transmisibles. Recientes estudios han revelado que el consumo excesivo de alcohol no solo afecta la salud de los individuos, sino que también tiene repercusiones significativas en los sistemas de salud y en la economía de los países. Según el Informe Global sobre el uso de impuestos al alcohol 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la situación es alarmante y requiere atención inmediata.
La OMS ha señalado que las enfermedades asociadas al consumo de alcohol están empujando a muchas familias a gastos médicos catastróficos, lo que a su vez reduce la productividad y aumenta la presión sobre los sistemas de salud. Ogweno Stephen, director general de la Fundación Stowelink, enfatizó que las políticas fiscales bien diseñadas pueden proteger a los hogares más vulnerables al reducir la carga de enfermedades prevenibles. Este enfoque no solo es necesario desde una perspectiva de salud pública, sino que también tiene implicaciones económicas significativas.
### La Carga Económica del Consumo de Alcohol
El impacto económico del consumo de alcohol es profundo y multifacético. La OMS ha revelado que los impuestos especiales al alcohol representan, en promedio, solo el 20.9% del precio de la cerveza más vendida y el 28.4% del precio de los destilados a nivel global. Estas cifras son preocupantes, ya que indican que la carga fiscal sobre el alcohol es insuficiente para mitigar su consumo y sus efectos adversos en la salud pública.
Entre 2022 y 2024, solo 37 países lograron que la cerveza fuera menos asequible, y únicamente 25 redujeron la asequibilidad de los destilados. Esto significa que la mayoría de los países no están implementando políticas efectivas para controlar el consumo de alcohol. Además, menos de uno de cada cuatro países cuenta con mecanismos automáticos de ajuste inflacionario, lo que erosiona el impacto real de la política fiscal y favorece un entorno de mayor consumo y mayores costos sanitarios.
La economista de la OMS, Anne Marie Perucic, destacó que menos de uno de cada cuatro países que aplican impuestos específicos cuentan con ajustes automáticos, lo que significa que el valor real del impuesto se reduce con el tiempo. Esto es especialmente problemático en un contexto donde la inflación puede erosionar la capacidad de los impuestos para influir en el comportamiento del consumidor.
Desde una perspectiva fiscal, los impuestos al alcohol tienen el potencial de generar ingresos significativos para los gobiernos. La economista senior del Banco Mundial, Ceren Ozer, advirtió que el impacto del alcohol no solo se expresa en indicadores sanitarios, sino también en costos económicos directos para los gobiernos y en pérdidas de productividad a escala nacional. Los impuestos bien diseñados no solo reducen la mortalidad y morbilidad, sino que también disminuyen el gasto público en lesiones y enfermedades prevenibles, fortaleciendo así la productividad.
### Desafíos en la Implementación de Políticas Fiscales
A pesar de la evidencia que respalda la implementación de impuestos al alcohol, existen desafíos significativos en su aplicación. La directora de política y defensa de la NCD Alliance, Alison Cox, advirtió que las políticas fiscales sobre alcohol enfrentan resistencia política e interferencia de la industria. En negociaciones recientes, se ha observado cómo el lenguaje sobre impuestos se ha debilitado, y algunos gobiernos presentan estos impuestos como un tema de soberanía, cuando en realidad fortalecen la autonomía fiscal y sanitaria.
La industria del alcohol a menudo cuestiona la evidencia científica, exagera los impactos económicos y presenta los impuestos como regresivos o ineficaces. Esta narrativa puede retrasar o debilitar reformas estructurales necesarias para abordar el problema del consumo de alcohol. Por ejemplo, en países como Mauricio, donde la prevalencia de consumo de alcohol es alta, se ha observado que las enfermedades no transmisibles concentran alrededor del 80% de la carga total de enfermedades, lo que incrementa hospitalizaciones y presión sobre el presupuesto sanitario.
En Sri Lanka, el presidente de la Autoridad Nacional sobre Tabaco y Alcohol, Ananda Rathnayaka, explicó que el aumento reciente del impuesto al alcohol fue una respuesta a una combinación de presión fiscal y evidencia económica tras una crisis severa. Aumentar el impuesto al alcohol, cuya demanda es relativamente inelástica, ha sido una estrategia efectiva para fortalecer los ingresos del Estado sin afectar al público con aumentos generalizados.
El análisis de la OMS también identificó vacíos relevantes en la cobertura del gravamen por tipo de producto. Por ejemplo, el vino permanece exento del impuesto especial en al menos 25 países, principalmente en la región europea, a pesar de que la recomendación técnica es que los impuestos especiales se apliquen a todas las bebidas alcohólicas. Esto refleja una falta de coherencia en la política fiscal que puede tener consecuencias negativas en la salud pública.
La baja carga fiscal sobre el alcohol se traduce en precios finales más bajos, lo que a su vez puede fomentar un mayor consumo. En el promedio global ponderado por población, el impuesto especial representa solo el 20.9% del precio de la cerveza más vendida y el 28.4% del precio de los destilados, con valores medianos aún menores de 14% y 22.5%, respectivamente. Esto indica que hay un amplio margen para aumentar los impuestos al alcohol y, por ende, reducir su consumo y sus efectos adversos en la salud pública.
La evidencia sugiere que los impuestos al alcohol son una herramienta efectiva para corregir externalidades negativas que hoy no están reflejadas en el precio del alcohol. Estos impuestos pueden ayudar a cubrir costos sociales como la conducción bajo los efectos del alcohol, la atención pública de los daños inducidos por el consumo y los tratamientos médicos derivados de enfermedades crónicas. Sin embargo, es crucial que los gobiernos reconozcan el potencial de recaudación que representan estos impuestos y actúen en consecuencia para proteger la salud pública y mejorar la situación económica de sus países.
