Las empresas fundadas por migrantes en México enfrentan una serie de retos significativos, especialmente en lo que respecta a la cobranza de pagos. Un estudio reciente revela que estas empresas experimentan retrasos en los pagos de sus clientes que pueden llegar hasta cuatro meses. A pesar de esta situación, su desempeño económico es notablemente superior al promedio nacional, con una facturación anual que es cinco veces mayor que la de otras empresas en el país. Este fenómeno pone de manifiesto la resiliencia y la capacidad de adaptación de los emprendedores migrantes, quienes, en su mayoría, son individuos altamente calificados con estudios universitarios o superiores.
La Radiografía del Emprendimiento en México, edición Migrantes 2025, elaborada por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) en colaboración con la Fundación Friedrich Naumann, destaca que el 4.6% de las empresas en el país tiene al menos un fundador extranjero. La mayoría de estos emprendedores son mayores de 35 años y provienen principalmente de países latinoamericanos como Venezuela, Colombia y Argentina, aunque también hay fundadores de Estados Unidos y España. Un dato relevante es que casi el 16% de estos emprendedores tiene condición de refugio por razones humanitarias, lo que añade una capa adicional de complejidad a su situación.
A pesar de los problemas de cobranza, las empresas migrantes muestran un desempeño económico robusto. Su capacidad para generar ingresos se ve impulsada por la experiencia previa de sus fundadores en la creación de negocios exitosos en otros países. Además, estas empresas tienen una alta adopción de herramientas digitales, con un 84% utilizando tecnologías de gestión, lo que les permite optimizar sus operaciones y mejorar su competitividad en el mercado. También se observa una mayor orientación hacia modelos de negocio B2B, con una proporción que supera en un 16% al promedio nacional.
Sin embargo, los desafíos operativos y estructurales son persistentes. Entre las principales barreras que enfrentan se encuentran el desconocimiento de las leyes mexicanas, la falta de información pública clara y los costos asociados a los trámites para el registro empresarial. Un dato alarmante es que el 84% de los fundadores migrantes no está al tanto de los programas gubernamentales de apoyo disponibles, y casi dos tercios de estas empresas no han recibido respaldo de instituciones públicas ni privadas.
La gestión interna de estas empresas también presenta áreas de mejora. Las prioridades de los emprendedores migrantes se centran en fortalecer su estrategia de ventas y fidelización de clientes, así como en mejorar su marketing y administración financiera. En un contexto donde los retrasos en los pagos son recurrentes, la mitad de los encuestados considera crucial mejorar la prospección de nuevos clientes. Las entrevistas realizadas en el marco del estudio revelan una fuerte demanda de apoyo legal y notarial para la constitución de empresas como personas morales, especialmente cuando hay socios o representantes legales extranjeros.
Además, muchos emprendedores enfrentan dificultades para abrir cuentas bancarias empresariales y acceder a líneas de crédito, lo que limita aún más su capacidad de crecimiento. Para abordar estos desafíos, la ASEM propone una serie de medidas que incluyen la difusión de información multilingüe, la simplificación de trámites y la facilitación del acceso a servicios financieros. Estas acciones son esenciales para fortalecer el ecosistema de emprendimiento migrante en México y permitir que estas empresas puedan prosperar a pesar de los obstáculos que enfrentan.
El panorama para las empresas migrantes en México es complejo, pero también está lleno de oportunidades. La capacidad de adaptación y la resiliencia de estos emprendedores son cualidades que les permiten no solo sobrevivir, sino también prosperar en un entorno desafiante. Con el apoyo adecuado y la implementación de políticas que faciliten su integración y crecimiento, estas empresas pueden convertirse en motores de desarrollo económico y social en el país. La experiencia de los migrantes en el ámbito empresarial es un testimonio de la riqueza que la diversidad cultural y la innovación pueden aportar a la economía mexicana. A medida que se abordan los desafíos y se aprovechan las oportunidades, el futuro de las empresas migrantes en México parece prometedor.
