El cortometraje ‘Largo camino al amanecer’ ha capturado la atención del público en el Festival Macabro, no solo por su narrativa inquietante, sino también por la profundidad emocional que aborda. Dirigido por José Luis Arellano, el filme narra la desgarradora historia de Sara, una madre que, tras perder a su hija, se ve impulsada a cometer un acto desesperado: el secuestro de un bebé. Esta trama, aunque ficticia, se basa en una realidad dolorosa que afecta a muchas mujeres en México, donde el tráfico de menores es un problema alarmante.
La historia de Sara es un reflejo del vacío emocional que puede surgir tras la pérdida de un hijo. La protagonista, interpretada con sutileza, casi no habla a lo largo del cortometraje, lo que permite que el silencio se convierta en un poderoso lenguaje del duelo. Arellano optó por esta decisión narrativa para enfatizar el sufrimiento interno de la madre, mostrando cómo el dolor puede llevar a una persona a tomar decisiones extremas. La elección de mantener a Sara en gran parte sola y sin diálogos elaborados resalta la soledad y la desesperación que siente, creando una conexión profunda con el espectador.
El director ha mencionado que la idea para este cortometraje surgió de una experiencia personal que tuvo en el Metro de la Ciudad de México. Al observar a una pareja con un recién nacido, se preguntó sobre las historias detrás de esos rostros cansados. Esta curiosidad lo llevó a investigar el tema del robo de infantes, un fenómeno que ha dejado una huella profunda en la sociedad mexicana. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre 2015 y 2024 se registraron 491 víctimas de este delito, lo que pone de manifiesto la gravedad del problema.
El tráfico de menores no solo es un crimen, sino que también refleja una serie de presiones sociales y patriarcales que afectan a las mujeres. Arellano señala que muchos de los casos de secuestro son perpetrados por mujeres que, debido a la presión social, sienten que su valor como mujeres está ligado a su capacidad de ser madres. Esta perspectiva patriarcal crea un ciclo de violencia y desesperación que se manifiesta en actos extremos, como el que se presenta en ‘Largo camino al amanecer’. La película no busca justificar las acciones de Sara, sino más bien explorar las circunstancias que la llevan a actuar de esa manera.
La violencia estructural que se presenta en el cortometraje es un tema recurrente en la obra de Arellano. A través de su narrativa, el director invita a la audiencia a reflexionar sobre el impacto emocional que puede tener la pérdida de un hijo y cómo esta experiencia puede distorsionar la percepción de la maternidad. La historia de Sara es un recordatorio de que detrás de cada acto violento hay un contexto complejo que merece ser explorado y comprendido.
Además de su contenido emocional, ‘Largo camino al amanecer’ se destaca por su estética visual. Arellano utiliza la cinematografía para crear una atmósfera tensa y opresiva que complementa la narrativa. La iluminación y los encuadres cuidadosamente seleccionados contribuyen a la sensación de aislamiento que experimenta la protagonista. Este enfoque visual no solo enriquece la historia, sino que también permite al espectador sumergirse en la experiencia de Sara, sintiendo su angustia y desesperación de manera visceral.
El cortometraje ha sido bien recibido en el Festival Macabro, donde se ha presentado junto a otras obras que abordan temas oscuros y complejos. La elección de este festival para su exhibición no es casual, ya que el evento se ha convertido en un espacio importante para el cine de terror y suspenso en México. A través de su participación, Arellano espera generar un diálogo sobre el dolor, la maternidad y las realidades que enfrentan muchas mujeres en el país.
En un contexto donde el cine puede ser una herramienta poderosa para abordar problemáticas sociales, ‘Largo camino al amanecer’ se erige como un ejemplo de cómo el arte puede reflejar y cuestionar la realidad. A medida que el cortometraje continúa su recorrido en festivales y plataformas, es probable que siga resonando con audiencias que buscan no solo entretenimiento, sino también una reflexión profunda sobre temas que a menudo son ignorados o minimizados en la sociedad. La obra de Arellano invita a la empatía y a la comprensión, recordándonos que detrás de cada historia de dolor hay una humanidad compartida que merece ser escuchada y entendida.