La reciente Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ha revelado datos preocupantes sobre la desigualdad de género en el ámbito laboral en México. Según los resultados, las mujeres trabajan, en promedio, 3.1 horas más a la semana que los hombres, lo que pone de manifiesto la creciente brecha de género en el mercado laboral. Este fenómeno no solo se limita al tiempo de trabajo remunerado, sino que también se extiende a las labores domésticas y de cuidado, donde las mujeres asumen una carga significativamente mayor.
**Diferencias Regionales en el Tiempo de Trabajo**
Las diferencias en el tiempo total de trabajo entre hombres y mujeres varían notablemente según la región del país. Las entidades federativas con las mayores disparidades son Oaxaca, Guerrero y Nayarit, donde las mujeres trabajan 8.4 y 7.1 horas más a la semana, respectivamente. En contraste, en estados como Quintana Roo y Yucatán, la brecha es casi inexistente, con hombres trabajando ligeramente más que las mujeres. Este panorama sugiere que las dinámicas laborales y sociales son muy distintas en cada región, lo que podría estar influenciado por factores culturales, económicos y sociales.
El promedio de horas trabajadas semanalmente es de 59.6 horas para la población de 12 años y más, con las mujeres dedicando 61.1 horas y los hombres 58.0 horas. Esta diferencia de 3.1 horas es un indicativo claro de la carga adicional que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral. Además, es importante considerar que estas cifras no reflejan únicamente el trabajo remunerado, sino también el trabajo no remunerado, que a menudo es invisibilizado en las estadísticas laborales.
**Trabajo Doméstico y de Cuidados: Una Carga Desproporcionada**
El trabajo doméstico y de cuidados es otro aspecto donde la desigualdad se hace evidente. Las mujeres dedican, en promedio, 21.5 horas más a la semana que los hombres en estas actividades. Mientras que las mujeres invierten 16.7 horas en el trabajo doméstico, los hombres solo dedican 9.1 horas al trabajo remunerado. Esta disparidad no solo afecta la calidad de vida de las mujeres, sino que también limita sus oportunidades de desarrollo profesional y personal.
En el contexto de la población hablante de lengua indígena, la brecha se amplía aún más, alcanzando las 23.2 horas. Para las mujeres que residen en localidades con menos de 10,000 habitantes, la brecha es de 21.0 horas. Esto pone de manifiesto que las mujeres en situaciones de vulnerabilidad enfrentan una carga aún mayor en términos de trabajo no remunerado y responsabilidades familiares.
El trabajo de cuidados es un área crítica donde las mujeres también asumen la mayor parte de la responsabilidad. En promedio, las mujeres dedican 13.6 horas a la semana al cuidado de niños y personas con discapacidad, mientras que los hombres solo dedican 8.7 horas. Esta diferencia de 4.9 horas en el cuidado de niños de 0 a 5 años y 5.3 horas en el cuidado de personas con enfermedades o discapacidades resalta la necesidad de políticas que reconozcan y valoren el trabajo de cuidados, que a menudo es subestimado y no remunerado.
**Participación en Actividades de Estudio y Otras Áreas**
La desigualdad de género también se refleja en la participación en actividades de estudio. Las tasas de participación en actividades educativas para adolescentes de 12 a 19 años son del 74.2% para las mujeres y del 68.7% para los hombres, lo que indica que las mujeres están más comprometidas con su educación. Sin embargo, el tiempo promedio dedicado a estas actividades es de 1.6 horas más a la semana para las mujeres, lo que sugiere que, a pesar de su mayor participación, las mujeres también enfrentan una carga adicional en sus estudios.
En el grupo de 20 a 29 años, tanto hombres como mujeres dedican menos tiempo a actividades de estudio en comparación con los adolescentes más jóvenes. Sin embargo, en actividades de convivencia y entretenimiento, los hombres tienden a participar más, excepto en la convivencia familiar y social, donde las mujeres tienen una participación del 78.6% frente al 72.8% de los hombres. Esto sugiere que, aunque las mujeres asumen más responsabilidades en el hogar y en el trabajo, también están más involucradas en actividades que fomentan la cohesión familiar.
La información proporcionada por el Inegi es crucial para entender la dinámica del trabajo en México y la necesidad de abordar la desigualdad de género en todos los ámbitos. Las políticas públicas deben enfocarse en reconocer y valorar el trabajo no remunerado, así como en promover la equidad en el acceso a oportunidades laborales y educativas para hombres y mujeres por igual.