La reciente Marcha Nacional del Silencio por la Paz, convocada por el movimiento autodenominado ‘Generación Z’, ha dejado en evidencia la falta de poder de convocatoria de este grupo en la Ciudad de México. A pesar de las expectativas, la asistencia fue notablemente escasa, con solo alrededor de 120 personas presentes en el Paseo de la Reforma. Este evento, que tuvo lugar el 14 de diciembre de 2025, se convirtió en un reflejo de las tensiones sociales y políticas que enfrenta el país, así como de la lucha por la visibilidad y el reconocimiento de las demandas de los jóvenes.
La marcha comenzó en el emblemático Ángel de la Independencia, un lugar simbólico para muchas manifestaciones en la capital. Los asistentes, en su mayoría adultos jóvenes, se dirigieron hacia Bellas Artes, pero se encontraron con un Centro Histórico blindado por las autoridades, lo que limitó su capacidad de llegar al Zócalo. Iván Rejón, vocero del movimiento, expresó su frustración al señalar que la falta de diálogo con el gobierno federal es una de las principales exigencias del grupo. La demanda de una mesa de diálogo se ha vuelto un clamor recurrente entre los jóvenes que sienten que sus voces no son escuchadas.
### La Voz de la Generación Z: Demandas y Expectativas
La Generación Z, compuesta por jóvenes nacidos entre mediados de la década de 1990 y principios de 2010, ha crecido en un contexto de crisis social y política. En México, las desapariciones forzadas y la violencia han marcado la vida de muchos de estos jóvenes, lo que ha llevado a la creación de movimientos que buscan visibilizar estas problemáticas. Durante la marcha, los participantes portaban banderas de México y pancartas con consignas que reflejaban su descontento con el gobierno actual. La imagen de la Virgen María en una de las mantas simboliza la búsqueda de esperanza y paz en medio de la adversidad.
El silencio que caracterizó la marcha fue interrumpido brevemente por gritos de protesta contra el partido en el poder, Morena. Esta expresión de descontento resuena con la frustración de muchos jóvenes que sienten que sus preocupaciones no son tomadas en cuenta por los líderes políticos. La falta de participación ciudadana en eventos como este puede ser un indicativo de la desconexión entre el gobierno y la juventud, así como de la necesidad de crear espacios donde se puedan expresar libremente sus inquietudes.
### Contexto Político y Social: Un Entorno Desafiante
El contexto en el que se desarrolla la Marcha Nacional del Silencio es complejo. Desde 2018, el país ha sido testigo de un aumento en las irrupciones de grupos radicales durante las manifestaciones, lo que ha generado un clima de desconfianza y miedo entre los ciudadanos. La violencia en las protestas ha llevado a muchos a cuestionar la efectividad de estas acciones y a replantear la forma en que se organizan y llevan a cabo. La respuesta del gobierno, que ha optado por blindar áreas estratégicas durante las manifestaciones, refleja una postura de control que puede ser percibida como una limitación a la libertad de expresión.
La escasa asistencia a la marcha de la Generación Z también puede interpretarse como un síntoma de la fatiga social. Muchos jóvenes se sienten desilusionados por la falta de resultados tangibles en las demandas que han sido planteadas en diversas ocasiones. La sensación de que sus voces no tienen un impacto real en la política puede desincentivar la participación en futuras movilizaciones. Sin embargo, es importante destacar que la lucha por la paz y la justicia sigue siendo una prioridad para muchos, y la organización de estos eventos es un paso hacia la construcción de un diálogo más efectivo entre la juventud y el gobierno.
En este sentido, el movimiento de la Generación Z tiene el potencial de convertirse en un catalizador para el cambio, siempre y cuando logre articular sus demandas de manera efectiva y construir alianzas con otros sectores de la sociedad. La creación de espacios de diálogo y la promoción de una cultura de paz son fundamentales para avanzar en la solución de los problemas que afectan a la juventud en México.
La Marcha Nacional del Silencio, aunque no logró la convocatoria esperada, es un recordatorio de que la juventud mexicana está dispuesta a alzar la voz y exigir un cambio. La lucha por la paz y la justicia no es solo una responsabilidad del gobierno, sino también de cada ciudadano. La participación activa en la vida política y social es esencial para construir un futuro más justo y equitativo para todos. La Generación Z, con su energía y creatividad, tiene el potencial de liderar este cambio, siempre y cuando se le brinden las oportunidades y el espacio necesario para hacerlo.
