La undécima conferencia de las partes (COP11) del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), celebrada en Suiza, ha puesto de manifiesto los retos que enfrenta la comunidad internacional en la lucha contra el consumo de tabaco y sus derivados. A pesar de la participación de 160 países, el evento estuvo marcado por la interferencia de la industria tabacalera, que logró bloquear consensos clave en torno a la regulación de productos como los cigarros electrónicos y vapeadores. Este artículo examina los principales acuerdos alcanzados, así como las dificultades que surgieron durante las negociaciones.
### Acuerdos Alcanzados en la COP11
Durante la COP11, se lograron algunos avances significativos en la lucha contra la contaminación provocada por los productos de tabaco. Uno de los acuerdos más destacados fue la responsabilidad de los fabricantes por los desechos que generan, incluyendo miles de millones de colillas de cigarrillos y otros residuos de productos de tabaco. Este acuerdo representa un paso importante hacia la sostenibilidad ambiental y la protección de la salud pública, ya que las colillas de cigarrillos son uno de los contaminantes más comunes en las calles y cuerpos de agua.
Andrew Black, jefe interino del secretariado del CMCT, destacó la importancia de estas decisiones, afirmando que se tomaron medidas clave sobre el control del tabaco y el medio ambiente. Sin embargo, a pesar de estos logros, la conferencia también evidenció la resistencia de algunos países a adoptar posturas más firmes contra la industria tabacalera. La presidenta de la reunión, Reina Roa, enfatizó la necesidad de que las decisiones sean legítimas y valoradas por todas las partes, lo que llevó a un enfoque en el consenso en lugar de la votación.
Uno de los puntos más controvertidos fue la discusión sobre la noción de “riesgo reducido” asociada a los productos de tabaco alternativos, como los vapeadores. A pesar de la evidencia que sugiere que estos productos pueden ser igualmente perjudiciales, algunos países defendieron la idea de que podrían representar una opción menos dañina. Esta postura fue criticada por representantes de la sociedad civil, quienes argumentaron que la promoción de estos productos puede inducir a nuevos fumadores, especialmente entre los jóvenes.
### La Interferencia de la Industria Tabacalera
Uno de los aspectos más preocupantes de la COP11 fue la influencia de la industria tabacalera en las negociaciones. A pesar de los esfuerzos por parte de muchos países para avanzar en la regulación de productos de tabaco, se observó que algunas delegaciones bloquearon el consenso necesario para adoptar resoluciones más estrictas. Esto fue confirmado por observadores de la sociedad civil, quienes señalaron que hubo interferencias significativas por parte de la industria.
La falta de un consenso claro sobre la regulación de los productos de tabaco refleja una división entre los países que están comprometidos con la salud pública y aquellos que parecen alinearse con los intereses de la industria tabacalera. De las 160 delegaciones presentes, solo el 75% presentó declaraciones de no tener conflictos de interés, lo que plantea serias dudas sobre la integridad de las negociaciones.
La Alianza Global para el Control del Tabaco, representada por Daniel Dorado, expresó su preocupación por el hecho de que varios temas fundamentales quedaron sin resolver, especialmente en lo que respecta a la reducción de daños. La declaración emitida por la sociedad civil latinoamericana también criticó a países como San Cristóbal y Nieves y Dominica, acusándolos de alinearse con los intereses de la industria tabacalera y de obstaculizar la protección del medio ambiente y la salud pública.
La próxima semana, se llevará a cabo una reunión entre 70 países que son miembros del CMCT y del Protocolo contra el comercio ilícito de tabaco. Este encuentro se centrará en cómo acelerar la implementación de medidas como la marcación y trazabilidad de productos de tabaco, así como el intercambio global de información sobre la cadena de suministro. Estas acciones son cruciales para combatir el comercio ilícito, que representa un desafío adicional en la lucha contra el tabaco y sus efectos nocivos.
La COP11 ha dejado claro que, a pesar de los avances logrados, la lucha contra el tabaco y sus derivados está lejos de ser ganada. La influencia de la industria tabacalera sigue siendo un obstáculo significativo, y es fundamental que los países trabajen juntos para establecer políticas más efectivas que prioricen la salud pública y el bienestar ambiental. La comunidad internacional debe permanecer vigilante y comprometida en su lucha contra el tabaco, asegurando que las decisiones tomadas en conferencias como la COP11 reflejen un verdadero compromiso con la salud de las personas y del planeta.
